Entre los días 8 y 11 de febrero
de 2002, la Subcomisión de Pesca con Mosca del Club Mapú
Vey Puudú, organizó una «flotada»
en el Río Colorado, límite natural con Río
Negro, al Sur de la provincia de La Pampa, que baña nuestras
costas en una longitud aproximada de 500 kilómetros.
Leonardo Mareque, Nelson Rodríguez, Gonzalo de Ormaechea,
Carlos Burgui y Arturo Díaz, fueron los integrantes de
esta expedición cuyo objetivo fue hacer un relevamiento
para ver qué posibilidades había de pescar trucha
-con mosca-, en la cuenca del Río Colorado, de Casa de
Piedra aguas abajo, en la zona autorizada. «Fuimos en
una camioneta, llevamos dos embarcaciones, un bote inflable
y un bote de aluminio, con sus respectivos motores - contó
Arturo Díaz, con quien dialogamos-».
El objetivo de la Subcomisión, de «pesca con mosca»
es muy puntual, y Díaz nos dijo: «Por lo observado,
en este momento son muy pocas las posibilidades de realizar
pesca con mosca. También tenemos que ver que la temporada
no es la más favorable, los meses de calor, lo que es
febrero, es el peor mes en lo que respecta a la pesca con mosca».
«Tendríamos que haberlo hecho en noviembre o en
marzo, eso sería lo ideal. Es más, con una sola
vez que vos vayas a hacer un relevamiento a una zona no basta,
tenés que ir por lo menos cuatro o cinco veces».
Buenas posibilidades de pesca - Buena navegabilidad
«Hay posibilidades de pesca de carpas de muy buen porte,
de cuatro o cinco kilos y menores, también hay pejerreyes
de muy buen porte, de 700 a 900 gramos y perca, que es la
trucha criolla». De todas maneras algo con señuelo
pescaron. «Con mosca sacamos algo y también con
señuelo, sacamos truchas arco iris, percas y lo que
no pescamos fue carpa, eso es con carnada y nosotros no usamos
carnada y todo lo obtenido lo devolvemos al agua...».
Las truchas arco iris que sacaron «andaban entre los
800 gramos y el kilo. Cuánto más nos acercábamos
a la presa más salían». Díaz nos
dice que el río lo recorrieron en esta oportunidad
unos 20 kilómetros aguas abajo. Pero él ya lo
había navegado años antes desde Casa de Piedra
hasta la localidad de La Adela y dijo «se lo puede recorrer
con toda tranquilidad.»
El saldo de un primer viaje
«En este primer viaje lo interesante es haber reconocido
el río, que tiene muy buenas posibilidades de albergar
truchas en un futuro, siempre y cuando se las siembre, haciéndole
las camas de desove correspondientes, porque el lecho del
río no es lo ideal para que una trucha desove -explicó
Díaz-».
«La temperatura del agua por los meses que estamos (febrero
al momento de la entrevista) es bastante buena, alrededor
de los 22º. Después, el río Colorado tiene
buena profundidad, buena correntada, aparentemente con una
buena oxigenación y cuenta con muy buenos lugares donde
se pueden albergar las truchas. Donde tener su lugar de residencia
y buena vegetación para generar alimento para las truchas».
«El río es muy tranquilo, corre aproximadamente
a 5 km/h., pero yendo en una embarcación uno no va
a 5 km/h porque depende del viento, nos pasó que por
ahí no se podía flotar sin el motor, por el
hecho de que si hay viento en contra no avanzás, tenés
que utilizar el motor. Pero en un día calmo sería
perfectamente flotable».
«Dadas las características, se podría
practicar trolling y navegarlo todo. Incluso se podría
navegar con canoa, a remo, porque es un río sumamente
tranquilo, con un ancho promedio en la zona que nosotros recorrimos,
que oscila entre los 80 y 150 metros». «Con respecto
a la fauna, hay gallaretas, patos, mucha variedad, cisnes
de cuello negro, mucha variedad de esas especies, mucha fauna».
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